Numerosos estudios nacionales e internacionales avalan los beneficios de nuestra costumbre más arraigada, la siesta. Todos hablan de las bondades de echar una cabezada después de la comida y liberarnos durante unos minutos del estrés diario antes de seguir con la jornada.
Previene cardiopatías, reduce la tensión arterial, facilita el aprendizaje, aumenta la concentración… La ciencia ha demostrado con creces que la siesta es una gran aliada para nuestra salud, pero, ¿cuánto es lo recomendable?
Lo cierto es que ningún estudio coincide en el tiempo que debe durar la siesta, pero podemos afirmar que dependiendo de la duración de la misma tendrá unos beneficios u otros para nuestro organismo.
La duración mínima está comprendida por 15 o 20 minutos. En este tiempo nos dará tiempo a recargar las pilas y desconectar. Volveremos a la carga con más energía.
Si la duración se acerca a los 60 minutos ayudaremos a nuestro cerebro a trabajar la memoria, especialmente para ayudar a recordar caras o nombres. Es una siesta de la que cuesta trabajo despertar y es poco recomendable.
Si la siesta excede de los 90 minutos estaremos realizando un ciclo de sueño completo. Es buena para la memoria emocional. De esta cabezada es más fácil desperta.
Los expertos sí se ponen de acuerdo en afirmar que dormir varias horas durante el día puede hacer que las personas caigan en las etapas profundas del sueño y no solo será difícil despertar, sino que también deja una sensación de insatisfacción y mal humor durante el resto del día. Además, por la noche será más complicado conciliar el sueño, lo que provocará al día siguiente estrés, déficit de atención y drásticos cambios de humor.
Pero no solo influye la duración de la siesta para aprovechar las bondades de este tiempo de descanso, sino que también es importante el tramo de hora en la que se haga. Lo ideal es hacerlo entre las 13 y las 17 horas y concretamente entre las 15 y las 17 que es cuando los ritmos circadianos sufren una caída.
Los especialistas nos aconsejan disfrutar de la siesta siempre a la misma hora y durante el mismo tiempo para que nuestro cuerpo se habitúe y no interfiera en nuestros ciclos de sueños nocturnos.